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Entrevista en RadioIntereconomia

24 Ene

Entrevista en RadioIntereconomia Zaragoza

Entrevista en Radio Intereconomia de Zaragoza, lunes 24 de enero, a las 12:45 horas, sobre:

El Empresario/Emprendedor de Base Tecnológica“.

El programa lo dirije D. Olivier Vilain con la colaboración del Doctor Luis Ferruz, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Zaragoza.

Escuchar entrevista (25 minutos)


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¿Qué modelo de Estado queremos?

19 Ago

¿Qué modelo de Estado queremos?

Estamos soportando durante estos últimos meses subidas de impuestos de manera indiscriminada: Desde el incremento de las rentas del ahorro, a los impuestos especiales, pasando por la subida de más de un 10% en el impuesto de IVA, la disminución de la ayuda de los famosos 400 euros, o la desaparición del cheque bebé, medidas estas últimas que el Gobierno Central anunció a bombo y platillo, porque la crisis – todavía no reconocida en aquellos momentos e incluso retaba a Francia e Italia-  no afectaba a la economía española. Incrementos del IPT (Impuesto de transmisiones patrimoniales) o AJD (Actos jurídicos documentados) y cambios en los tramos autonómicos del IRPF por citar a los Gobiernos de las Comunidades Autónomas y si entramos en los Ayuntamientos que vamos a decir de las subidas a discreción del IBI. Madre mía que pandilla tenemos gobernando este país, que atrevida es la ignorancia o como diría el Conde Romanones: ¡Joder, qué tropa!…

Siempre que ha subido el impuesto del IVA, nunca ha vuelto a bajar. Este hecho nos hace pensar que el Estado en épocas de bonanza económica sigue recaudando muchísimo más de lo que necesitaría, pero ¿cómo se redistribuyen estos excedentes entre los ciudadanos?

Francamente, con los dirigentes que tenemos, escasos de experiencia en gestión, carentes de ideas y sin el más mínimo respeto al Estado, la INEFICACIA en la asignación de recursos está garantizada. ¿Qué no lo creen? Miren lo que decía una ex-ministra socialista de cultura, Carmen Calvo, en mayo de 2004: “Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie”. ¡Qué barbaridad!

Para conseguir objetivos diferentes hay que hacer las cosas de manera distinta. Hay que tener una estrategia, llevarla a cabo mediante tácticas e instrumentarlas a través de acciones que nos permitan logar esos objetivos previstos. No se puede gobernar a base de bandazos, y tomar las decisiones cuando el agua ya nos está llegando al cuello.

La subida de impuestos nos permite, es verdad,  dotar al Sistema de más recursos, permitiendo más intervención del Estado en la economía, pero ¿qué recibimos a cambio?

Es importantísimo y urgente negociar y/o debatir cual es o va a ser en un futuro próximo la dimensión del sector público que pretendemos tener en España antes de iniciar subidas de impuestos indiscriminadas.

Debemos asegurarnos de que nuestros impuestos, convertidos en Recursos para el Estado se gestionen de la manera más eficiente para conseguir unas prestaciones sociales realmente atractivas para el ciudadano. Hay que medir, hay que supervisar, hay que auditar la gestión que realizan nuestros representantes públicos, y si no aprueban el examen, pues ya saben: A la escuela de nuevo, si es que fueron o ‘a la p … calle’.

Lo público

15 May

 

A pesar de defender la economía de mercado como el mejor sistema de asignación de recursos por su eficiencia y por ende su creación de riqueza, entiendo que también existen algunos sectores de la  economía que para poder atender mejor las necesidades de todos los ciudadanos requieran de la intervención del Estado. Una lástima, “porque todo lo que tocan, lo jod…

Pero hoy, no procede entrar en demostrar esa famosa frase, del todo cierta desde mi punto de vista, sino que me voy a referir a eso que llamamos “lo público”, como dice hasta el agotamiento cada mañana el conductor de un programa de radio: “la pública, la de todos, ….”, bueno, bueno o la de algunos, vamos a dejarlo ahí.

Se dice que un ciudadano tiene “el derecho y la disposición de participar en una comunidad, a través de la acción autorregulada, inclusiva, pacífica y responsable, con el objetivo de optimizar el bienestar público.

¿PERO POR QUÉ CUIDAMOS TAN POCO LO DE TODOS, LO PUBLICO?

Es una pena ver cómo están los bancos de los parques, el mobiliario de nuestras ciudades, las salas de espera e incluso las habitaciones de hospitales, … , podemos poner un sinfín de ejemplos. Después de tantos años de educar a generaciones al parecer no ha servido de casi nada. Qué poca importancia damos a aquello que no pagamos con nuestro dinero. ¿He dicho nuestro dinero? ¡Y de dónde sino de nuestros bolsillos sale el dinero que financia dichas inversiones públicas!

Pero deberíamos preguntarnos: ¿cumplen las personas – asalariadas públicas- encargadas del mantenimiento de estos enseres públicos con su trabajo? ¿Quién garantiza, verifica y evalúa dichos trabajos? Muchas serían las preguntas que podríamos formularnos en este sentido.

El verdadero problema de lo público, con toda seguridad, es que a pesar de un alto absentismo laboral, una bajísima productividad, y unas conductas, que más bien nos muestran como no se deben hacer las cosas, sigan recibiendo ejercicio tras ejercicio, recursos sin ningún tipo de control.

Preocupa, desde luego, que estemos hablando de “sólo” el 20% del empleo activo de este país………..

Sin rumbo

1 Feb

  Tuve ocasión la pasada semana de leer un libro muy interesante llamado SIN RUMBO, de Gota a Gota (www.gotaagota.es) editorial de la Fundación FAES cuyo autor John B. Taylor(1), nos aclara como las acciones e intervenciones públicas causaron, prolongaron y empeoraron la crisis financiera.(2)

Deja claro que no fue el mercado sino los errores en política monetaria llevados a cabo por las autoridades los que han causado esta grave crisis que padecemos.

Resulta lamentable que personas como Gerardo Díaz Ferrán, que representa a los empresarios españoles dijese “vamos a hacer un paréntesis en la economía de mercado” dando por hecho que era este modelo el responsable de lo ocurrido, por no citar a personas de gran relevancia internacional como Alan Greenspan (expresidente de la Reserva Federal) o incluso George W. Bush que llegó a decir en diciembre de 2008: “… he abandonado los principios del libre mercado para salvar el sistema del libre mercado”.

El profesor Taylor afirma que los bancos centrales suelen cambiar el tipo de interés al que prestan fondos a los bancos de su sistema atendiendo a dos variables:

–  Si la inflación esperada está por encima o por debajo del objetivo de inflación marcado para el largo plazo.

–  Si la economía real se ha alejado de su senda de crecimiento normal.

Taylor dice que un tipo de interés oficial demasiado bajo influye de tres maneras sobre la economía:

–  Eleva el valor de los activos de larga duración (caso de los inmuebles o títulos de Bolsa)

–  Hace que baje temporalmente el precio del crédito otorgado por el sistema financiero a empresas y particulares

–  Por último y a más largo plazo aún, excita la inflación.

La imprudente política monetaria de los bancos centrales es la principal explicación de la ‘burbuja’ inmobiliaria que tanto daño ha hecho al sistema financiero mundial. 

Pero ¿en qué consiste la llamada Regla de Taylor?. Exactamente postula que la Reserva Federal debería aumentar el tipo de interés cuando aumenta la inflación y rebajarlo cuando el PIB desciende. Y además lo cuantifica de forma algebraica diciendo que el tipo de interés debería ser igual a la tasa de inflación multiplicada por 1,5 más la brecha del PIB por 0,5 más 1.

Demuestra, a lo largo de su libro, de una forma muy gráfica, que esta crisis financiera no es una crisis de liquidez sino de contrapartida o solvencia. Explica que desde 2007 hasta hoy no ha faltado liquidez en el sistema financiero mundial, más bien ha faltado confianza en la solvencia de los bancos. Las autoridades deberían haber concentrado su atención en que se limpiasen los balances de los bancos en lugar de suministrar más liquidez, y exigirles la amortización de los activos de mala calidad.

La profesora Anna J. Schwartz en octubre 2008, en una entrevista concedida al Wall Street Journal dice: “La Reserva Federal ha actuado como si el problema fuera una escasez de liquidez. Este no es el problema fundamental. El problema fundamental de los mercados es esa incertidumbre de que los balances de las empresas financieras sean creíbles

Este libro está basado en análisis empíricos y no en razones ideológicas o partidistas, aunque hay que decir que su autor es claramente monetarista y seguidor de la llamada escuela de Chicago, aquella que fundara el profesor Milton Friedman, nobel tristemente desaparecido en noviembre de 2006 y del que recomiendo un libro llamado “Libertad de Elegir: Hacia un nuevo liberalismo económico”, obra que leí en 1980 cuando Grijalbo editó la primera edición en España y que FAES ha vuelto a reeditar.

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 (1) John Brian Taylor es economista, profesor titular de una cátedra de economía en la Universidad de Stanford y experto en política monetaria, con una dilatada experiencia como miembro del Consejo de Asesores económicos durante las administraciones de Ford, Carter y George H.W. Bush.

(2) Recuerdo mi artículo “¿Neoliberalismo? ¿Capitalismo salvaje?”, sobre la defensa del mercado, publicado el año pasado y que colgué además en mi blog con fecha 3 de abril de 2009.

¿Neoliberalismo?, ¿Capitalismo Salvaje?…

3 Abr

En estos tiempos que nos toca vivir,  donde la información – en general – que nos llega está manipulada, filtrada y sesgada convenientemente para provocar los efectos deseados, insulta y provoca mi escasa inteligencia y no puedo sino hacer algunas reflexiones que acepto de buen grado puedan ser criticadas.

Observo una amplia sonrisa en determinados círculos cuando se habla de ‘a esto nos ha llevado el capitalismo salvaje’, ‘eso han conseguido los defensores del liberalismo’, ‘si no llegan a intervenir…’, ‘es el fin del libre mercado’,  y muchas frases más que pronuncian con malicia aquellos que desean anular la libertad individual de los ciudadanos y garantizarse el poder decidir por los demás. Intentaré aclarar, desde mi humilde opinión, las grandes confusiones que estos comentarios encierran, con estas reflexiones:

1)      No es lo mismo ‘intervenir’ que ‘vigilar’. Por supuesto que el mercado debe ser vigilado y tiene que cumplir unas reglas de juego, para que las transacciones sean limpias y lícitas. Pero eso no implica bajo ningún concepto intervenir, o sea ‘participar en la partida’ como un agente más del mercado.

2)      La globalización de la economía, ha permitido a determinadas empresas evadir controles en los mercados (vamos, incumplir las reglas de juego) y por ello asumir riesgos mayores a los permitidos. Seguramente el mercado en estado puro, no hubiese llegado a este extremo: Concepto de ‘Aversión al riesgo’.

3)      Ha sido la propia economía de mercado la que avisó, ya hace algunos meses, de que determinados agentes del mercado no estaban ‘jugando limpio’, y sin embargo las autoridades (intervencionistas) hicieron caso omiso de esa alarma, porque en esos momentos no interesaba.

4)      Se hace demagogia al decir ¿qué hubiera pasado de no intervenir Papa Estado ?… NADA y mucho, sencillamente que cada jugador hubiese quedado ubicado en el lugar en el que le corresponde, pero ¿se aplicaría justicia a todas las compañías responsables por igual? ¿Quién entonces es el verdadero responsable de la situación?. La intervención provoca, en muchos casos, el efecto contrario al deseado (Pensemos que pasa cuando un guardia urbano interviene con su pito y gran destreza un cruce con semáforos:… Sin comentarios). No obstante jamás deberíamos permitir que se privaticen los beneficios y se socialicen las pérdidas.

5)      El Libre Mercado, en ningún caso obedece  -como aseguran sus detractores- a la ‘ley del oeste’, donde el poder lo ostentaba el más rápido con el revólver. Estamos ante una sociedad moderna que necesita y exige del mercado generar cada vez más riqueza, pero con menos recursos para redistribuir esa renta en la sociedad. Ese reparto (defensa, sanidad y servicios sociales, educación e infraestructuras básicas) permite mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, pero sólo gracias a que hay ‘algo’ para repartir.

Leí una definición de capitalismo el otro día, de Tom Burns Marañón, que comparto absolutamente: “El capitalismo es un sistema económico asentado en la inviolabilidad de la propiedad privada que se guía por el coste–beneficio y que requiere, para su óptimo funcionamiento, el intercambio de bienes en un campo de juego nivelado con las justas reglas que aseguren mucha y limpia competencia”. No se puede definir mejor con menos palabras.

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